Como detectar a un pésimo profesor y salir airoso

Esta página está reservada para los detectores de malos profesores. Se pueden incluir comentarios generales que competan a la figura de profesor como tal, pero se insta a que los comentarios se dirijan al profesorado universitario que es el que no está regulado por ley ni en su libertad (de cátedra) ni en sus contenidos de clase.

Es conveniente señalar que existen profesores universitarios que lo son también de secundaria, y estos, cuando son malos, hay que destacarlo y dar aviso preferente a todos los que puedan estar interesados. Los profesores viven tan alegres porque no depende sus vidas directamente de ellos como sí depende de las manos de un médico. El médico no puede aprender sólo la mitad de una operación o un profesor de medicina no sería penoso que enseñase sólo del tema 1 al 9 y el décimo, como no hemos llegado a explicarlo, pues no entra. Así que el enfermo con un virus del tema diez, a casa a sudarla.

Aquí estamos hablando de la responsabilidad de toda una cultura y de toda una vida de los estudiantes que están en la tierna y dulce infancia cuando son más vulnerables y permeables a las barbaridades que dicen algunos profesores. Algunos dan como correctos errores ortográficos, otros premian al menos capaz porque se esfuerza y rebajan al que más sobrado va porque no parece sufrir como el menos agraciado.

Detectemos a los malos profesores porque de ello depende la salud de nuestra juventud y de nuestras mentes.

REDACCIÓN

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6.- Siempre se ha dicho, o se sabe, que los profesores se aburren durante sus horas de tutorías porque nadie va a hacerles ninguna visita. Sin embargo, nunca se ha dicho qué ocurre cuando se va demasiado al despacho, pero no de despacheo como ocurre en casos conocidos por todos, sino cuando ya ha acabado el curso.

No te fíes de los profesores que en la fecha de revisión de examen tienen la puerta de su despacho abarrotada de gente a la espera de su turno de ‘quejas’ (pues, revisión es un eufemismo para evitar decir: restregamiento en la cara)

El profesor que tiene cola el día de la revisión de exámenes no debe ser por el gusto de quejarse sin más o para dar las gracias. Si los estudiantes se molestan en ir ese día a quejarse, algún motivo deberá existir. Si son muchos, los motivos se multiplican y no puede ser que todos sean unos quejumbrosos. O el profesor engañó a todos al explicar sus intenciones de evaluación o los estudiantes quieren en tropel que les regalen la nota.

Que se quejen los sufridos aprobadores no sería un buen argumento para este punto. Pero cuando en la cosa de revisión se congregan los estudiantes de sobresaliente, la cola ya escama mucho más. No puede ocurrir que los más ávidos tengan los mismos problemas que los poco aplicados. Algo falla, y no pueden ser todos. Aquí como en el fútbol: el entrenador, alguna responsabilidad tendrá aunque no juegue en el campo.

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5.- Eso de ser alumno lo conocen por contacto aéreo, como si fuese un contagio vírico, porque se sentaron al lado de algunos durante unos pocos años. A estos profesores los puedes detectar sin hablar, sin mediar cruce de palabras, tan solo son observar el comportamiento siguiente:

No te fíes de alguien que no es consciente de que tan inquietante es preparar un examen como esperar por la calificación, siempre arbitraria, de ese alguien.

Cuando un profesor requiere que en su universidad o centro de enseñanza exista una regulación específica para que lo obligue a tener las calificaciones en un plazo prudencial (la media se mueve entre 15 y 20 días), ya es peligroso alcanzar el plazo. Pero si alguno de éstos profesores se lo salta y se explaya y dilata el tiempo de respuesta para dar las calificaciones de sus alumnos, espera poca comprensión, poca empatía y ten por seguro que ‘no ha sido alumno como lo estás siendo tú’: preocupado por tus notas.

La demagogia es el uso de la lengua que se vale de decir obviedades, mentiras aceptadas, falacias inculturadas entre los mediocres o de hacer creer en sentencias oracionales que parecen vivir en un lugar común para engañar, persuadir, convencer o justificarse. El DRAE lo dice más genéricamente (ver). Una frase demagógica es la que dice que ‘los profesores entienden a los alumnos porque también fueron alumnos’. Esto lo olvidan con mucha facilidad porque muchos de los profesores que llegan al puesto, o caen en él, lo hacen a puerta cerrado, en despachos o predestinados por la punta de un dedo director.

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4.- Un alumno que hace el esfuerzo de acercarse a un aula, en período de exámenes, ya sea un gandul, un cansino o un empollón, y siempre que no quiera ser considerado como un ‘No presentado’, ya merece todo el respeto de todo profesor que se precie para ser tenido en cuento y ser puntuado dignamente.

Teme a aquellos profesores cuyas notas se reflejen en los paneles informativos de calificaciones, más conocidos como ‘corchos’, con números inferiores al 2.

Si vas a matricular la asignatura de un profesor, es muy pertinente que eches un vistazo a las actas de cursos o convocatorias anteriores. Es difícil porque el profesor pésimo las esconde rápidamente o no las cuelga más que en la puerta de su despacho durante un ratito, y a escondidas.

Pero debes hacer el esfuerzo de localizar esta información para poder confeccionarte mejor tu calendario académico. Si consigues ver las notas que pone el profesor en cuestión debes mostrar más atención del tres hacia abajo que lo que ponga hacia arriba. Si un profesor puntúa a alguien con un 0, ‘cero’, directamente no lo matricules jamás. Seguro, aunque no te quede más remedio que matricularlo porque es el único que te falta o el que hay, te acabarás arrepintiendo o pasándolo mal.

Nadie, ningún alumno en nada es un ‘0′. El cero es el reflejo de la nota del profesor, por eso la nota ‘0′ debe asustarte porque es la nota que él posee como profesor: las notas son el reflejo de la valía de todo profesor. Si puntúa a alguien con un 1, tampoco te lo aconsejamos. El dos es una medida más correcta para desmarcar los estudiantes de los que van al examen a probar suerte, y tienen cierta permisividad para ser matriculados pero cuenta con una nota justita y con un esfuerzo considerable. La nota de 3 es la más justa. Cualquiera que no llega al mínimo, al suficiente, queda suficientemente castigado con el 3, que te deja la dignidad de quedarte a sólo 2 puntos del aprobado, y que es más de la mitad de ser eso, suficiente; pero no idiota o un reflejo de nadie con complejos.

(23-01-2009)

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3.- El profesor debe hacerse entender por el alumno. En la Teoría de la mente, se supone, por parte del que presuntamente contempla una mente en la mente de uno de sus semejantes, intenta justificar que aquélla existe. Cuidado con la premisa de la Tiza y con el profesor que:

No escribe nunca nada en la pizarra ni para aclarar con dibujos ni nombres extranjeros de autores.

Si no hace esto, el profesor no tiene un excesivo interés en que los alumnos consigan los nombres de los autores correctamente. Se puede sobreentender que puede existir una idea egoísta del tipo “como a mí me costó encontrarlo y me equivoqué en varias ocasiones al escribirlo, pues ahora que os cueste”. Esto es una cuestión de críos egoístas como cuando alguien chuta el balón fuera y quien está más cerca, por no ir él, dice que “él no la ha tirado”. Así pues, parece existir una idea oculta de no ayudar o facilitar las cosas a los alumnos.

Una imagen es muy ejemplificadora y puede aclarar muchos conceptos y ahorrar horas. Si un profesor no te escribe un simple guión en al pizarra para que te ubiques, imagínate qué bien puede desearte. Lo que queda claro tras observar esta conducta en más de 200 profesores, no hay más que un solo ejemplo en el que no escribiera en la pizarra y fuese una profesora aceptable. Esto es, existen los cisnes negros. Pero eso no mengua para nada el valor de la premisa de la tiza. Tenla en cuenta y nos lo cuentas.

(19-12-2008 )

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2.- Un alumno puede entablar mucho con un profesor, puede creer que es cercano, que hay conexión, etc. Si ese profesor hace los siguiente: ¡olvídate!

Si bebe agua durante la clase, no está avezado a hablar en público.

Esto ocurre en muchas ocasiones. Se puede creer que no es una afirmación certera. Es lógico pensar así, porque a todo el mundo le da pena que un motivo tan insignificante pueda conllevar tachar a un profesor de mal docente. Pues lo es. Cuando un profesor tiene que enjuagarse la garganta para pode hablar una mísera hora… no le des más crédito, o no quemes tu tiempo. A no ser que lo dediques conscientemente a despachear o reírle las gracias para tu lucro personal.

¿Alguien ha visto a un profesor de secundaria beber agua en clase? No es lo más habitual, pero en la universidad sí porque hay muchos profesores que no imparten más que un 25% de las clases que un profesor de secundaria. Esto no hace buenos a los de la ESO o Bachillerato, simplemente, sirve para exponer la evidencia: si bebe, es que no está preparado para salivar bien su propio acto de habla.

El profesor ducho en la materia es un borbotón desbordante de conocimiento y no requiere de vaselina para un mejor tránsito del aburrimiento soporífero que profesan algunos.

(17-12-2008 )

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1.- En la relación que vas a establecer con tu profesor, existen varios intercambios lingüísticos y corporales e incluso emotivos. Pero olvídate absolutamente de todo lo que tenías en tu imaginario sobre ese profesor y ten muy claro que nada es tan bonito como te imaginabas si éste mismo te dice por el motivo que sea las siguientes palabras unidas gramaticalmente en la misma oración:

“-No puedo hacerlo; sería agravio comparativo hacia tus compañeros”

Tanto si lo que quieres es un folio como si le has pedido que te deje hacer un trabajo de investigación del tipo tesina, para subir nota; no flaquees nunca en tus autointerpretaciones sobre la frase. Ten por seguro que nunca, ese profesor que tienes delante cuyo vao ha llegado a tu cara y casi a tu cerebro, te vaya a tener ninguna consideración. Y menos aún si eres realmente bueno. Los profesores que recurren a esta frase, todos, repelen y exudan negatividad ante los alumnos emprendedores, trabajadores, los mejores, en definitiva; no así con los pelotas, los alumnos ‘de despacho’, los visitadores, etc. Adoran los que doran la píldora y más aún si son mediocres y necesitados de su compasión y compadecimiento. Les engrosa y engorda el ego. Evitan tener que hacerse autobombo por las noches antes de poder dormir.

Estos profesores se escudan en esta frase políticamente ‘aberrante’ para igualar a los mejores con los mediocres. Nadie debe destacar por arriba, y si algo cuelga por abajo ya se apañará para que suba con una visita final al despacho como colofón celestinesco in hac lacrimarum valle o de un lugentes campi virgiliano.

(15-12-2008 )

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