Las manifestaciones, carteles, pancartas, voceos, etc.
¿Quién nos cuida, a los pobres inconscientes?
El pasado 17 de noviembre, de 2008, se iniciaron una serie de actividades solidarias que pretendían abrir los ojos de todos los estudiantes que querían estudiar.
Un sector pequeño de una cantidad reducida de manifestantes prohibió la entrada a una Facultad de la Universidad de Barcelona.
El Plan Bolonia provocaba comentarios y manifestaciones contrarias a la implantación de un nuevo sistema educativo universitario. Los estudiantes lo aceptaron pero, agraciadamente, un centenar de seres extracósmicos tenían el don de la verdad y el poder del saber supremo: los manifestantes se manifestaban por ti.
Ellos son conocedores de los secretos ocultos y perversos del Plan Bolonia: mercantilización del conocimiento, privatización de las Humanidades, depuración de materias que nadie solicita porque no se venden bien, etc. Los manifestantes se daban a conocer, ellos y sus discursos, con una violencia justificada: ocupación, amenazas, insultos, agresiones, etc.
Los pobres estudiantes, los que estudian, no son privilegiados porque al no ser obreros no saben nada de la vida y se les puede hacer creer que Bolonia es negativo; pero a los manifestantes, los que se manifiestan , no. Ellos son seres superiores porque saben el fondo perverso de Bolonia: estudiar.
Los manifestantes tienen ideología política, están sindicados, son sectarios y amenazan a cualquiera que pueda estar a favor de Bolonia o contra ellos. Y, por supuesto, son intocables. Cuando ocuparon un espacio público en el Rectorado de la Universidad de Barcelona, el Rector les concedió privilegios. Cuando los desalojaron los Mossos d’Esquadra, se los quitaron. Los Mossos fueron los que trajeron la igualdad a la Universidad, no el Rector.
Los estudiantes (que nada tienen que ver con los manifestantes) no son violentos ni pueden serlo. Los manifestantes pueden agredir, pueden resistirse a la autoridad, pueden aprobar de forma gratuita, sin esfuerzo y sin trabajo. Pero el estudiantes debe aplicarse para conseguir labrarse un futuro. Mientras unos alegan como eximenda para todo que “somos hijos de obreros”, los verdaderos hijos de obreros y de muchos otros sectores (que no clases), se dedican a estudiar, a trabajar y a preocuparse por su futuro. No tienen el privilegio para que papá Estado les labre y cave una zanja para que puedan vivir de renta como pretenden los manifestantes.
El Estado no tiene por qué mantener un sistema educativo que lo único que hace es ir hacia atrás. ¿Alguien se imagina cursar Periodismo Especializado sin ir un solo día a clase y aprobar con un mísero examen final y tres visitas al despacho para babear? No, pues eso es Bolonia: trabajos, prácticas, test, asistencia, y un profesor que debe trabajar más, leer más y coordinar mejor la asignatura. Éste es el punto que algunos profesores utilizan como excusa secreta para apoyar a los manifestantes que se manifiestan por ti. Los profesores cobrarán los mismo pero ahora tendrán que trabajar bastante más.
A nadie le obligan a ser profesor. Y si no te gusta, te puedes dedicar a investigar Filosofía en un laboratorio. En un estado democrático de derecho se deben promover los actos dentro de la legalidad. Si va a ser válido todo para los manifestantes, entonces, los progresistas en materia evolutiva intelectual, también va a poder fundamentar cualquier respuesta en el orden de valores que desee.
Los privilegios se dejaron de lado hace décadas. Si se recuperan de nuevo para los antiBolonia, entonces deberían estar activos para todos los estamentos. La reforma es un resultado de un consenso. La reforma es la consecuencia a la enfermedad educativa que sufre este país desde 1990. A partir del momento en el que cae la asistencia e interés por las universidades, éstas acaban regalando notas para que no haya abandonos por parte de los estudiantes.
Las universidades cobran del Estado una parte sustanciosa gracias a cada matriculado. Si hay menos matrícula, hay menos dinero. Pero los recursos no son pingües, necesariamente. Los medios de los que se dispone en las universidades son impresionantes. Sin embargo, lo material no suple lo intelectual ni el esfuerzo. Si el profesorado no va a querer aplicar correctamente Bolonia, entonces los estudiantes seguirán yendo a la deriva como han hecho hasta ahora.
Ahora sólo falta que las manifestaciones vayan decayendo pues se acerca el período de exámenes (de hecho, apenas se ve actividad). Nadie quiere sacrificar su futuro por el otro. Así pues, es de esperar que ya nadie se manifieste por ti.
REDACCIÓN VALLADOLID



















Mayo 18, 2009 a las 5:29 pm |
Está claro que las manifestaciones han decaído. Es más, si te paseas por las universidades de Barcelona parece que esto no hubiera ocurrido nunca, la gente ya no habla de Bolonia, no hay carteles, ni pintadas, ni panfletos, ni jóvenes con pañuelos palestinos al cuello. Es como si de repente hubiésemos vuelto al pre-Bolonia. Parece que cuando llegan los exámenes la pacarta se aparca en el trastero.
Mayo 21, 2009 a las 11:12 am |
¿Dónde están los manifestantes? Me he dado una paseo por una facultad de aquí cerca, y no he visto nada como dice Susana. En la televisión tampoco. A ver cómo acaba la Historia.